El viaje a Roma que casi no hago… y ahora no puedo dejar de pensar en repetir

No soy una persona que reserve vuelos impulsivamente.

Antes sí.

Pero ahora soy mamá, esposa, trabajo todo el día… y viajar se volvió algo que hay que pensar mucho más.

No es solo comprar un vuelo.

Es pensar en horarios, colegio, cansancio, si el niño va a dormir o si vamos a llegar todos destruidos.

Hace unas semanas mi hijo estaba viendo un video del Coliseo en YouTube.

De repente me preguntó:

“¿Mamá… Roma existe de verdad?”

Me reí.

Pero también me hizo pensar.

Porque Roma siempre fue uno de esos lugares que uno dice
“algún día”.

El problema es que ese “algún día” muchas veces nunca llega.


Marzo en Buenos Aires tiene algo raro

No sé si a alguien más le pasa.

El verano se está terminando.
Los chicos vuelven al colegio.
La rutina vuelve demasiado rápido.

Y uno siente que necesita salir un poco de todo eso.

Esa noche, después de acostar a mi hijo, abrí la laptop.

Empecé a mirar vuelos.

Sin planear realmente viajar.

Solo por curiosidad.


Viajar con familia cambia completamente las cosas

Antes buscaba el vuelo más barato.

Ahora miro cosas como:

  • duración del vuelo
  • si hay escalas
  • si mi hijo va a poder dormir
  • cuánto vamos a tardar realmente en llegar

Porque cuando ves 16 o 17 horas con conexiones, ya sabes que el viaje empieza con estrés.

Y ahí encontré algo que cambió todo.

Un vuelo directo Buenos Aires – Roma.

Aproximadamente 13 horas.

Mucho más razonable.


Igual dudé bastante

Soy de las que abre veinte pestañas comparando.

Miré opiniones, videos, incluso pregunté en un grupo de viajes.

Hasta que mi marido dijo algo muy simple:

“Si seguimos esperando el momento perfecto, nunca vamos a ir.”

Y tenía razón.

Así que reservamos.


El vuelo fue mucho mejor de lo que esperaba

Siempre voy con expectativas bajas cuando vuelo.

Pero esta vez fue sorprendentemente cómodo.

Mi hijo durmió casi cinco horas seguidas (milagro absoluto).
Había entretenimiento en pantalla.
La tripulación fue muy amable con las familias.

Cuando viajas con chicos, esas cosas importan mucho más de lo que uno cree.


La llegada a Roma

Nunca voy a olvidar ese momento.

El avión empezó a descender y el sol estaba saliendo.

Roma se veía dorada desde la ventana.

Mi hijo pegó la cara al vidrio y dijo:

“¿Ese es el Coliseo?”

Ni siquiera lo era todavía, pero estaba emocionado igual.

Y en ese momento pensé algo muy simple:

si no hubiéramos reservado ese vuelo… este momento no existiría.


Nuestro primer día fue simple

Nada de tours.

Solo caminar.

Pizza en una callecita.
Gelato.
Y al final del día el Coliseo frente a nosotros.

Mi hijo estaba convencido de que los gladiadores iban a aparecer en cualquier momento.


Algo curioso

La aerolínea con la que viajamos era italiana.

Se llama ITA Airways.

No la conocía mucho antes de buscar vuelos, pero tiene vuelos directos desde Buenos Aires a Roma, y desde ahí conexiones a muchas ciudades europeas.

Y honestamente, para viajar con familia, lo que más agradecí fue algo muy simple:

todo fue fácil.


Si estás pensando en viajar a Roma

No esperes demasiado.

Porque eso fue exactamente lo que casi hago.

Y ahora, después de haber estado ahí con mi familia, solo pienso en una cosa:

ojalá hubiéramos ido antes.

Si quieres ver los vuelos disponibles desde Buenos Aires, puedes mirarlo aquí.

Porque a veces los viajes más importantes…

son los que casi no reservamos.